
Felices de los que no desean nada, ya que nunca sufrirán decepciones. Pero hay que distinguir entre querer y desear. Querer no es más que la aceptación de un bien o una satisfacción, que muchas veces viene del instinto o de la costumbre. Desear es necesitar algo tan desesperadamente que es casi imposible pensar o imaginar otra cosa que no sea una forma de satisfacer ese deseo. Además el deseo es necesariamente alimentado por la imaginación, ya que el deseo no cabe en los límites de la razón.Creo que mientras más sufra uno, más apreciará los momentos de felicidad, y vice versa. El que no desea nada no sufre decepciones, pero tampoco satisfacciones. Está más allá del deseo y la decepción. ¿En realidad es feliz? No es feliz, pero tampoco desdichado. Más bien se aburre de lo lindo. ¿Entices qué es mejor? Parece que no importa uno qué camino escoja, la balanza de dicha y dolor siempre quedará balanceada. Depende del espíritu de cada quién cuál se nos acomode mejor.
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:B
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